dimecres, 11 de setembre de 2013

Los crímenes y la industria farmacéutica. A propósito del libro de Gøtzsche.


"Léase no para contradecir o impugnar
 ni para creer o dar por admitido, 
ni para encontrar tema de charla y conservación, 
sino para sopesar y considerar. "
(De la Sabiduría Egoísta. Francis Bacon)

El Dr. Peter C Gøtzsche es un médico danés, profesor universitario y director del Centro Nordic Cochrane, que recientemente ha publicado un libro titulado “Deadly Medicines and Organised Crime: How big pharma has corrupted healthcare”   (324 pàgs London: Radcliffe Publications, 2013).
El autor adquirió notoriedad hace años por sus investigaciones sobre el placebo y por sus críticas a la manera en que se interpreta la literatura científica, pero sobre todo por sus investigaciones en las que se cuestionan los beneficios netos de la mamografía (ver las revisiones Cochrane de 2006 y la más reciente de 2013 en el BMJ y su libro  Mammography Screening: Truth, Lies and Controversy. 2012).

En el libro actual, aún no traducido al castellano, carga esta vez contra los manejos de la industria farmacéutica. El prólogo corre a cargo de dos destacadas personalidades en el mundo de la literatura médica: Richard Smith (antiguo editor del BMJ y cofundador junto con Ray Moynihan de la revista PlosMedicine) y Drummond Rennie (editor de JAMA y antiguo editor del NEJM).


Según palabras del propio autor:

"La razón principal por la que tomamos tanto medicamentos es porque las compañías farmacéuticas no venden medicamentos, sino mentiras sobre ellos. Esto es lo que hace tan diferente a los medicamentos de cualquier otra actividad... Prácticamente todo lo que sabemos acerca de los medicamentos es lo que las compañías farmacéuticas han decidido que sepamos... la razón por la que los pacientes confían en la medicina es que extrapolan la confianza que tienen en sus médicos en los medicamentos que les prescriben. Los pacientes no se dan cuenta de que, a pesar de que sus médicos sepan mucho acerca de las enfermedades y de la fisiología y la psicología humana, saben muy poco acerca de los medicamentos que les prescriben...”


Para animar a su lectura, hemos seleccionado y traducido un fragmento del capítulo de muestra que se incluye en las páginas de publicidad del libro. Creemos que puede resumir el espíritu del libro al recoger múltiples distorsiones en diferentes niveles de la cadena del medicamento:

“Capítulo 18:  Pushing children into suicide with happy pills:”

LUNDBECK’S EVERGREENING OF CITALOPRAM

“Lundbeck comercializó citalopram en 1989 que [en poco tiempo] se convirtió en uno de los ISRS más utilizados y llegó a aportar a la compañía la mayor parte de sus ingresos, lo cual, al margen de ser una auténtica bendición para la empresa, comportaba un indudable riesgo [a medio-largo plazo].
Citalopram es un esteroisómero compuesto de dos mitades, cada una de las cuales es la imagen en espejo de la otra, pero únicamente una de ellas es el metabolito activo.
Posteriormente Lundbeck patentó la media parte activa poco antes de que la vieja patente de citalopram caducara, y la denominó escitalopram (Cipralex® o Lexapro®) (un “me-again”), que lanzó al mercado en 2002. Cuando la patente de citalopram expiró, sus versiones genéricas entraron en el mercado a un precio mucho mayor que el de la marca original, pero el precio del nuevo producto, Cipralex®, continuó siendo elevado. Cuando revisé los precios, constaté que en Dinamarca la dosis diaria de Cipralex® costaba 19 veces la de citalopram. Esta enorme diferencia debería haber disuadido a los médicos de prescribir Cipralex®, pero no fue así. Las ventas del nuevo producto, en términos monetarios, llegaron a ser seis veces las de citalopram tanto en el medio hospitalario como en la atención primaria. Calculé que si todos los pacientes hubieran recibido la versión genérica de citalopram en lugar de Cipralex® o de otro ISRR, los contribuyentes daneses se habrían ahorrado unos 30 millones de euros al año, el 87% del gasto total en ISRS."

"¿Cómo es posible que los médicos hayan manifestado un desprecio tan palmario hacia el bolsillo público, al cual contribuimos todos, y cuál es el motivo para que continúe año tras año?"

"La vieja receta de dinero y publicidad parece resultar infalible. Un psiquiatra describió de forma nítida que cuando Lundbeck lanzó Cipralex® en 2002, la mayoría de psiquiatras daneses (la mayoría quiere decir más de mil psiquiatras) fueron invitados a una reunión en París… ¿Influidos? No, por supuesto, ningún médico fue influido por la presentación, de acuerdo."

[Si observamos los datos sobre la eficacia comparativa] "A los 8 meses de tratamiento la diferencia entre los dos principios era de 1 punto, en una escala de va de 0 a 60, y la diferencia entre cualquiera de los dos medicamentos y el placebo era de… 3 (figura 18.2). Evidentemente, una diferencia de 1 punto sobre una escala de 60 no tiene ninguna importancia…" [y sin entrar en si una diferencia de 3 puntos la tiene].



[La conclusión, según las palabras del propio autor es clara]:

No hay ninguna razón de peso para utilizar un medicamento que es 19 veces más caro que él mismo”

"Lundbeck se quejó de forma ruidosa en la prensa sobre este informe y alegó que el instituto se había extralimitado en sus competencias al efectuar recomendaciones que podían afectar a la competencia internacional y dañar las exportaciones danesas de medicamentos. A pesar de que de ninguna manera se había excedido en el uso de sus competencias el efectuar recomendaciones sobre los nuevos medicamentos que pudieran afectar o no a la exportación de medicamentos, el instituto fue reprendido por el propio ministro de sanidad, el cual declinó hacer ninguna declaración al respecto cuando fue preguntado sobre el tema por un periodista. La industria farmacéutica danesa había estado intentando durante años conseguir el respaldo político para cerrar el instituto, que era un auténtica “piedra en el zapato” culpable [según ella] de reducir las ventas de sus productos, pero nunca lo había conseguido.
Parece ser que a nuestro muy alabado instituto gubernamental únicamente se le permite decir la verdad sobre los medicamentos importados, pero non sobre los medicamentos que exportamos. Sin duda es esta una postura indefendible que viene a decir que los principios solo son válidos en la medida en que no cuestan demasiado.”


El presente libro se une a una ya larga serie de textos críticos con el papel de la industria farmacéutica. La crítica habitual es: por la frecuente distorsión de los resultados de sus estudios con medicamentos, por la manera en que informa de los mismos, frecuentemente parcial y en ocasiones simplemente fraudulenta, y por la excesiva influencia que ejerce (no siempre lícita o ética) sobre los diferentes agentes implicados en el uso del medicamento: prescriptores, población general, periodistas de la salud, medios de comunicación de masas, gestores y políticos.
De entre los libros aparecidos en los últimos años que abordan este tema destacaríamos:

-Marcia Angell. La verdad sobre la industria farmacéutica. Cómo nos engañas y qué hacer al respecto. Norma editores, 2006. 324 págs.
-Ben Goldacre. Mala Farma, Paidós Ibérica, 2013. 384 págs.
-Ray Moynihan y Alan Cassels. Medicamentos que nos enferman. Terapias Verdes Navoa, 2006. 260 págs.
-Philippe Pignarre. El gran secreto de la industria farmacéutica. Editorial Gedisa, 2005. 186 págs.

Y en España:
-Teresa Forcades. Los crímenes de la industria farmacéutica. Cuaderno n° 141 de Cristianisme i Justícia editores. 2006. 44 págs.
-Miguel Jara: Laboratorio de médicos. Viaje al interior de la medicina y la industria farmacéutica. Península editores, 2011. 240 págs.

Post-scriptum:
Evidentemente aún no hemos tenido tiempo para leer el libro, pero tras ojear la introducción y leer el capítulo de muestra nos embarga una cierta sensación de “deja vu” o “deja lu”. Y es que este libro, como la mayoría de los referidos más arriba, vuelven una y otra vez sobre las actitudes reprobables de los prescriptores y las trampas de la industria, pero “dejan escapar” demasiadas veces a los responsables en el campo de la regulación y de la inspección. Es decir, la responsabilidad pública en el tema, elemento insustituible ya que es el único agente con capacidad normativa y punitiva. Otro capitulo tocaría al papel de las instituciones académicas y otras encargadas de la formación continuada de los prescriptores.
Sin duda, la IF no podría cometer muchos de “sus crímenes” si la administración regulara y sancionara de una forma eficiente y sobre todo si se prohibiera todo tipo de “formación”, directa o indirecta, a los médicos por parte de la industria farmacéutica o de organizaciones interpuestas.
Quizás de todos los libros mencionados, el de Marcia Angell, antigua editora del NEJM, es el que presenta una serie de medidas concretas sobre estos últimos aspectos.



divendres, 6 de setembre de 2013

Resumen del borrador de la Guía NICE sobre artrosis.


Hace unos pocos días el instituto NICE ha hecho público el borrador de tratamiento de la artrosis para que pueda ser consultado.

Esta en mente de todos la reciente introducción del algoritmo de prescripción corporativa de la artrosis en el módulo de prescripción de la historia clínica informatizada de la Comunitat Valenciana, por lo que hemos estimado providencial y conveniente compararlo con las recomendaciones de este instituto.

Sin entrar en la polémica suscitada sobre la aplicación informática del algoritmo, ofrecemos un breve resumen de la opciones farmacológicas de la guía, que como se puede observar en la figura adjunta constituye sólo una parte del tratamiento o manejo.

En el apartado de tratamiento farmacológico de la guía cabe destacar los siguientes aspectos:

-        No ofrecer de rutina paracetamol por su escasa eficacia y sus riesgos potenciales [no concuerda completamente con una revisión comentada hace unos meses en este blog].

-        Recomendar de rutina y de entrada AINE tópicos en la artrosis de rodilla y de manos.

-        Ofrecer capsaicina tópica como tratamiento coadyuvante.

-        Si no mejora con AINE tópicos, recomendar un AINE oral (incluye los AINES clásicos y los inhibidores de la COX-2). Con las siguientes consideraciones:
o       Añadir siempre un IBP.
o       Recomendar la mínima dosis eficaz [escalada de dosis].
o       Valorar los riesgos y beneficios (gástricos, renales, cardiovasculares…).
o       Ser cautos en ancianos.

Si no mejora con AINE orales, no se toleran o están contraindicados, ofrecer opioides.

- Desaconseja el uso de SYSADOAS orales (glucosamina y condroitina sulfato). [Algo que ya sabíamos]

- Desaconseja las inyecciones intrarticulares de ácido hialurónico.

-      Considerar las inyecciones intrarticulares de glucocorticoides en el alivio del dolor moderado a grave.


[A la luz de estas recomendaciones, caso de que sean definitivas, se plantea la siguiente pregunta inocente:


¿Se deberían desfinanciar todos los SYSADOA y volver a financiar los AINE tópicos (aunque fuera con visado de inspeción)?.


divendres, 12 de juliol de 2013

Elección de antiinflamatorios no esteroideos (AINE). A propósito de diclofenaco




La reciente nota de seguridad de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del 17 de junio de 2013 titulada Diclofenaco y riesgo cardiovascular: restricciones de uso” ha supuesto una pequeña revolución en las relativamente tranquilas aguas del uso de los AINE. Tras la publicación de esta nota, diclofenaco pasa de ser uno de los AINE de primera elección, o al menos de mayor uso en nuestro medio, al grupo de pelotón de los tocados 





*Nota de la AGEMED

“Después de la revisión de todos los datos disponibles sobre el riesgo  cardiovascular asociado al uso de diclofenaco se recomienda:



● No utilizar diclofenaco en pacientes con patología cardiovascular  grave como insuficiencia cardiaca (clasificación II-IV de New York  Heart Association-NYHA), cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica o enfermedad cerebrovascular.
● En caso necesario, utilizarlo con especial precaución en pacientes  con factores de riesgo cardiovascular, revisando periódicamente la  necesidad del tratamiento y sus beneficios obtenidos.
● Para todos los pacientes, utilizar la dosis más baja posible y la duración del tratamiento más corta posible para controla.”




En realidad, el contenido de la nota no dice nada estrictamente novedoso, ya que desde hacía años se sabía que el uso de los AINE, en general, se asociaba a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, y que este riesgo era sensiblemente mayor en el caso de diclofenaco (similar a su vez al de los inhibidores de la COX-2). De hecho, un metaanálisis publicado en la revista Plos Medicine en 2011 y la revista Prescrire en una publicación de 2011 ya indicaban que diclofenaco se asociaba a un incremento en el riesgo de provocar trombosis arterial e IAM “similar a la del resto de coxibs (en particular al de rofecoxib, retirado en 2004 por esta misma razón)”. En el mismo número de la revista Prescrire se recomendaba como AINE de primera elección ibuprofeno (pero a dosis no superiores a 1.200 mg/día) o naproxeno (a dosis no superiores a 750 mg/día) por presentar un perfil de seguridad más favorable, en especial respecto a las complicaciones cardiovasculares.


La nota de la AGEMED refuerza la recomendación previa de la revista Prescrire, especialmente porque transmite las conclusiones del Comité de Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia Europeo (PRAC) y supone una señal de alerta para dejar de lado un medicamento que hemos utilizado durante décadas.


Ahora bien, se debe de aprovechar este cambio para realizar un elección de AINES de una forma más ponderada e individualizada. Entre otras cosas, utilizar dosis menores de las que hasta ahora se han venido utilizado, al menos en nuestro país, y seleccionar el AINE en función de las características particulares del paciente.


Como a veces las noticias no vienen solas, por azar, o quizás no, la nota de la AGEMED se ha seguido en pocos días de la publicación en la revista BMJ de una muy interesante actualización sobre los AINE, que pasamos a resumir y comentar:


  • Todos los AINE tiene una eficacia similar.
  • En el caso de la artrosis, cuando el ejercicio físico moderado y paracetamol a dosis medias (650 mg/6-8hs) no son suficientes puede estar indicado un AINE oral.
  • Ibuprofeno y naproxeno son los AINE de elección por motivos de seguridad cardiovascular.
  • No se hace mención de dexketoprofeno. Este AINE, en fase de expansión en nuestro medio aunque desconocido en otros países, se ha publicitado extensivamente en los servicios de urgencias por su supuesta mayor potencia que la de los AINE de uso común. Sin embargo no hay estudios que lo avalen; ni la revisión del BMJ ni la revista Prescrire lo mencionan.
  • Ibuprofeno a dosis altas (>1.200 mg/día) puede ser tan inseguro como cualquier otro AINE. Lo mismo para naproxeno (>750 mg/día).
  • Finalmente los AINE tópicos son efectivos (en la artrosis de rodilla, de mano, distensiones y contusiones), aunque en menor grado grado que los orales.
  • En el caso de la artrosis y la lumbalgia crónica, tradicionalmente se ha recomendado el uso de AINE sólo en las fases de descompensación [p.e. la Guía NICE], sin embargo hay algunos indicios de que su uso continuado pudiera ser más efectivo, sin un aumento de los efectos secundarios.
  • Un reciente metanálisis indica que los inhibidores de la COX-2 tienen el mismo riesgo de ocasionar sangrado gastrointestinal (G-I) que los AINE no selectivos, por lo que si hay indicación para la gastroprotección se debe añadir también un IBP. A destacar que el trabajo del BMJ recuerda que la dispepsia que suele aparecer no es un predictor adecuado del riesgo de sangrado. [En cualquier caso, parece una mala práctica médica prescribir AINE o cualquier otro medicamento a un paciente que tiene un riesgo elevado de desarrollar complicaciones por el uso de ese mismo medicamento; de este modo, la conclusión sería: si hay indicación de gastroprotección, probablemente esté contraindicado el AINE].
  • No hay acuerdo sobre la indicación de gastroprotección con IBP en pacientes de bajo riesgo de sangrado gastrointestinal. Cuando se precisa tratamiento continuado con AINE oral en pacientes de bajo riesgo de sangrado G-I, hay controversia en cuanto a utilizar o no gastroprotección. La guía NICE recomienda añadir de forma rutinaria un IBP al considerar esta medida coste-eficiente, aunque otras guías no apoyan esta recomendación. Por una parte se debe tener en cuenta el alto coste asociado al tratamiento del sangrado G-I y el escaso coste actual de la mayoría de IBP genéricos. Por otra, se debe tener en cuenta los efectos secundarios del uso de los IBP, en general de escasa gravedad pero relativamente frecuentes: déficit de absorción de B12 y magnesio, molestias abdominales, cefaleas, etc. No obstante, un estudio observacional publicado recientemente en la revista JAMA ha detectado una aumento de la mortalidad total en ancianos que consumen dosis elevadas de IBP.
  • No se deben utilizar en la enfermedad inflamatoria intestinal. El uso de AINE se asocia a ferropenia incluso con gastroscopia normal.
  • En caso de asma bronquial se deben evitar los AINE no selectivos. Se pueden utilizar los inhibidores de la COX-2 [diferente a eterocoxib] pero con supervisión de la primera dosis.
  • Nunca combinar los AINE con AAS a bajas dosis. Si el paciente está tomando AAS como antiagregante, los AINE no selectivos (incluído naproxeno) anulan su efecto antiagregante, por lo que estaría indicado el uso de inhibidor de la COX-2 [diferente a eterocoxib] que no lo anulan. Aunque se debe tener en cuenta que estos pueden aumentar más el riesgo CV, [con lo cual de nuevo parece de un contrasentido prescribir cualquier tipo de AINE a los pacientes con RCV elevado]
  • El artículo no se pronuncia sobre el uso concomitante de IBP con clopidogrel, pero conviene recordar una nota de la AGEMED de 2010 en la que se alertaba de la interacción entre clopidogrel y omeprazol o esomeprazol, pero no con otros IBP.
  • No  utilizar los AINE en pacientes con antecedentes de complicaciones cardiovasculares. Diclofenaco y los inhibidores de la COX-2 son los que presentan un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares.
  • En la hipertensión arterial es mejor no utilizar ningún tipo de AINE. Aunque el incremento de la TA es leve, se han descrito casos de aumentos dramáticos en la cifras tensionales en un reducido números de pacientes. En especial no se deben utilizar si el paciente toma IECA, inhibidores de la ARA-2, beta-bloqueantes o diuréticos por el riesgo de precipitar fracaso renal agudo, como se concluye de otro reciente trabajo publicado en el BMJ.
  • Los AINE orales no se deben utilizar en los ancianos, especialmente en los mayores de 75 años.
  • No utilizarlos en pacientes con insuficiencia renal. De hecho pueden precipitar fracaso renal agudo en hasta 1/200 tratamientos, particularmente indometacina.
  • No utilizar AINE en las embarazadas, ni siquiera durante los primeros meses por el aumento de riesgo de aborto.
  • Se pueden utilizar durante la lactancia. Los AINE apenas se eliminan por la leche.
  • [Por último merece la pena recordar que:
·         El perfil de efectos adversos de los AINE es muy amplio y no se limita únicamente a la aparición de dispepsia, hemorragia digestiva o aumento del riesgo cardiovascular.
·         Los AINE son la segunda causa de descompensación de insuficiencia cardiaca e ingreso hospitalario, después del abandono de los diuréticos.   
·         Los AINE son la principal causa de ingreso hospitalario por hemorragia digestiva.
·         La fiebre y el malestar ocasionado por los procesos respiratorios de vías altas se deberían de tratar de entrada con pacetamol, evitando exponer a los pacientes a los efectos secundarios del uso indiscriminado de ibuprofeno.]

En definitiva, y a la vista de los continuos cambios en este campo, parece que también en el uso de los AINE está en vigor uno de los principios fundamentales de la filosofía clásica oriental:
"El concepto del Tao se basa en aceptar que la única constante en el universo es el cambio y que debemos aceptar este hecho y estar en armonía con ello."
Grup del Medicament
SVMFiC

divendres, 21 de juny de 2013

Pretextos insostenibles para la sostenibilidad


"El uso racional de los medicamentos garantiza su uso correcto y apropiado. Para que haya un uso racional, el paciente tiene que recibir el medicamento adecuado y la dosis debida durante un periodo de tiempo suficiente, al menor costo para él y para la comunidad."
Conferencia de expertos en el uso de medicamentos. OMS. Nairobi, 19851


Hasta hace unos meses el Sistema Nacional de Salud prestaba asistencia gratuita casi universal a quienes residían en territorio español. Cuando estas personas ingresaban en un centro sanitario de financiación pública, les proveía de medicamentos gratuitos. También financiaba los tratamientos ambulatorios parcial o totalmente según su costo, su duración o las condiciones de salud, económicas y sociales del paciente.
Francisco de Goya
El deterioro de las cuentas públicas en los últimos años se ha argumentado para reducir la financiación de los tratamientos por el Sistema Nacional de Salud. Pacientes pensionistas o discapacitados, que obtenían tratamientos ambulatorios gratuitos, ahora deben abonar parte de su precio. Los pacientes activos pagan una parte mayor que antes por sus tratamientos. Respecto a la situación previa, hay pacientes que aún acceden a algunos tratamientos gratuitos, mientras que el resto debe abonar la parte que el servicio de salud deja de financiar. El paciente paga ahora una parte del medicamento prescrito en la mayoría de los casos. Si se trata de medicamentos de eficacia dudosa, de aquellos destinados al control de síntomas menores excluidos de financiación o de otros sólo financiados para el tratamiento de algunas de sus indicaciones deberá abonar el precio completo.
Pero los cambios han afectado mucho más profundamente a los migrantes que viven en territorio español sin permiso de residencia. Estas personas, cuya vulnerabilidad social, económica y sanitaria está marcada por sus condiciones de vida, han sido excluidas del derecho a la atención sanitaria gratuita desde el 1 de septiembre de 2012 en aplicación del Real Decreto Ley 16/20122. Sólo los menores de edad, las embarazadas o puérperas y personas afectadas por situaciones graves y urgentes ¿? mantienen su derecho a la asistencia hasta el alta médica, aunque no a la financiación de sus tratamientos ambulatorios.
Casi un año después de este cambio, un número aún no publicado de personas sin permiso de residencia ha abonado o se ha comprometido por escrito a pagar los costes de su atención, aunque sus recursos no se lo van a permitir. Otros decidieron autoexcluirse. No acceden a los servicios sanitarios. No se diagnostican, no se tratan o bien se automedican, para no firmar un compromiso de pago que no podrán cumplir. Y lo hacen porque perciben que este incumplimiento puede ser usado como argumento para denegar su permiso de residencia o para desencadenar una orden de expulsión. Un tercer grupo está compuesto por quienes, sabiendo que padecen procesos de consecuencias graves o mortales si no son atendidos, acuden al servicio sanitario al que hasta hace meses tenían derecho.
Todos ellos, pese a carecer de recursos, han tenido que pagar el coste completo de sus tratamientos o renunciar a ellos. Además, es poco probable que alguno de ellos se haya acercado a su centro de salud para recibir otros tipos de atención, como actividades preventivas, vacunas o educación para la salud. Eso aunque la Ley General de Salud Pública3, aún vigente en su redacción inicial, les sigue garantizando esos servicios en igualdad con el resto de ciudadanos.
El preámbulo del RDL 16/2012 considera que excluir del derecho a la asistencia sanitaria pública gratuita a uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, los extranjeros sin permiso de residencia, es “como realmente se podrá garantizar a los ciudadanos una asistencia sanitaria pública, gratuita y universal”.  No parece importar que, al menos a través de impuestos indirectos, los migrantes sin permiso de residencia también contribuyen a financiar los servicios que se les niegan.
Clonando el argumento, se excluiría también de la educación obligatoria gratuita a sus hijos, para garantizar el acceso sostenible de todos los demás niños y niñas a la educación.
Algunos estudios publicados  muestran que los migrantes usan los servicios sanitarios menos o que no los usan más que la población autóctona4,5. Algo previsible si consideramos que el perfil de migrante se corresponde con personas mayoritariamente jóvenes, exentas de patología crónica, con un consumo bajo de recursos sanitarios, pese a lo que algunos responsables políticos, sanitarios y ciudadanos creen o manifiestan.
También es claro que su situación no regulada les dificulta defender derechos que otros grupos sociales consideramos irrenunciables, al menos hasta hoy.
Quizás por eso, como un guiño que señala al culpable ante el espectador xenófobo y como justificación a otros recortes que guarda en su articulado para el conjunto de la población, el RDL 16/2012 suprime para un grupo especialmente vulnerable el derecho a la asistencia sanitaria gratuita.
Ni como justificación previa de la medida, ni como muestra de la eficacia de su aplicación se han publicado datos económicos del ahorro obtenido. Por el contrario, existe evidencia documentada de numerosos problemas de salud, algunos especialmente graves, que se han producido por su aplicación. Eso sin contar las consecuencias de menor intensidad que no se han documentado ni hecho públicas.
Sobre esta base estatal, algunas comunidades autónomas han hecho valer sus competencias sanitarias para seguir prestando de algún modo asistencia universal a sus habitantes sin discriminación. Otras han seguido la letra y el espíritu de la norma estatal a la hora de aplicarla.
En la Comunitat Valenciana, los responsables de la Conselleria de Sanitat han mantenido posiciones públicas indefinidas y han dictado instrucciones internas ambiguas, imprecisas o contradictorias sobre este tema. El resultado ha sido el desconcierto y la improvisación en los centros, que han conducido a abordajes y respuestas diferentes y descoordinadas frente a situaciones equiparables.
Una parte de los sectores profesionales, asistenciales y del conjunto de la sociedad civil se ha comprometido alrededor de iniciativas como ODUSALUD6. Este observatorio está apoyado por más de cuarenta entidades en defensa del derecho a la asistencia sanitaria universal. Para ello recoge ya centenares de incidencias, incluyendo denegaciones de asistencia en los centros sanitarios públicos. Su finalidad es testimoniar estas situaciones, documentarlas y presentarlas a la sociedad y la administración como una muestra del impacto que la exclusión sanitaria tiene para la salud y la vida de las personas.

La nota que se incluye al final de este post es un ejemplo claro.
No sirve armarse de evidencias y referencias repetidas al uso racional de medicamentos, cuando no se cumple ni una sola de las premisas con las que lo definió la Organización Mundial de la Salud hace casi treinta años.

Grup del Medicament
SVMFiC


Bibliografía









**********************      *********************


Caso real:


“Como médico de familia y voluntario de Caritas, estoy indignado de ver las consecuencias que están teniendo los recortes en sanidad para determinadas personas en situación de exclusión social. Aunque en general se trata de personas jóvenes que tienen relativamente buena salud, hay casos que suponen una flagrante injusticia.
El decreto que retira el derecho a la asistencia sanitaria a determinadas personas por no ser contribuyentes a la Seguridad Social en la actualidad, está afectando de una manera dramática a Moussa Ouakidi (no le importa que se desvele su identidad), un varón argelino de 31 años con insuficiencia renal terminal, en diálisis en el Hospital del Vinalopó y con un gasto farmacéutico mensual de 496 euros. Aplicando el decreto a rajatabla –por aquello de la atención a situaciones urgentes- le están dializando sin coste alguno, pero según refiere, le han excluido de la lista de candidatos a trasplante renal y le prescriben medicamentos por un precio desmedido, con receta blanca (tiene que pagarlo íntegramente) y que, por suerte y no sé si por mucho tiempo, le está pagando Caritas.
El paciente ha tenido que escuchar consejos piadosos del tipo “lo que tendrías que hacer es irte a tu país” o “menos mal que te cubren la diálisis”. Cuando objetivamente, todos tenemos clarísimo que esta persona no sobreviviría si vuelve a Argelia.
Es inmoral excluir de la atención sanitaria pública a este tipo de pacientes. Aunque no podemos arreglar el mundo, no podemos abandonar a su suerte a estas personas, solo porque no tienen papeles, cuando ya están entre nosotros desde hace años.

Dionís Penyarroja González.
Médico de Familia. C. Salud Altabix (Elx).